«Son ellas, las madres y abuelas; la savia, la tierra y la luna (Evas mitocondriales)».
-Paola Klug
Las mitocondrias viven para que nosotros vivamos. Son los organelos de nuestras células que trabajan día y noche sin descanso para darnos la energía que necesitamos para prácticamente todo. La propia evolución de la vida fue posible gracias a que organismos unicelulares pudieron absorber mitocondrias del ambiente, creando una sinergia sin igual al intercambiar su material genético y permitiendo la complejidad de los organismos bióticos actualmente existentes.
La mitocondria rige el rumbo de la célula. Es el motor primordial para todos nuestros órganos y sistemas. El total de ellas en nuestro cuerpo representan aproximadamente el 10% de nuestro peso corporal.

Funciones y dinámica mitocondrial
Obtención de energía
Mediante diversas vías metabólicas (glucolisis, ciclo de krebs, beta-oxidación, fosforilación oxidativa, entre otras) las mitocondrias utilizan el oxígeno que respiramos y oxidan sustratos orgánicos (glucosa, ácidos grasos, aminoácidos) produciendo energía, principalmente en forma de ATP (adenosín trifosfato, necesario para una enorme cantidad de procesos en el organismo). Al conjunto de estas reacciones bioquímicas se le llama respiración celular. Las mitocondrias también respiran.
Génetica y almacenamiento
Las mitocondrias poseen su propio material genético de ADN (Eva mitocondrial, heredado principalmente por la madre) que sirve para codificar proteínas especificas que junto al resto que ingresan del exterior, juegan un papel fundamental en el metabolismo y la heredabilidad. Dichas proteínas se almacenan también junto con las moléculas de agua y algunos iones como el calcio.
Biogénesis
Es el crecimiento y división de mitocondrias preexistentes por medio de fusión y fisión, necesario para el balance del numero de mitocondrias dentro de las células. Este proceso se relaciona directamente con el ciclo celular por regular la apoptosis (muerte celular programada) y la autofagia/mitofagia (eliminación de mitocondrias dañadas/disfuncionales). Entre más eficiente sea la biogénesis mitocondrial, mejor será nuestra calidad de vida.
Regulación de ciclos circadianos
Las mitocondrias se relacionan con la regulación de la ritmicidad circadiana a través de la producción de sustratos y la integración de ciertas proteínas a su interior, influyendo en el funcionamiento de los llamados «genes reloj» descritos de mejor manera en este artículo. De hecho, las mitocondrias se consideran el centro integrador de coordinación de los ritmos circadianos en las dinámicas entre el microbioma intestinal y la inmunidad humana (artículo).
Comunicación entre organelos
Las interacciones mitocondrias-organelos regulan diferentes procesos celulares. Las mitocondrias pueden comunicarse con otros orgánulos celulares formando contactos físicos para regular varios procesos de suma importancia.

Disfunción mitocondrial
Con este termino nos referimos a cualquier alteración de las funciones previamente mencionadas. Podemos clasificarla en 2 tipos:
- Disfunción mitocondrial primaria: mutaciones en algún gen del ADN mitocondrial o en alguna proteína proveniente del núcleo. También las mutaciones puede provocarse por algún agente toxico (ejemplos: encefalomiopatía, acidosis láctica, exceso de farmacología).
- Disfunción mitocondrial secundaria: situaciones externas a la mitocondria, como muchas patologías (ejemplos: diabetes, cáncer, enfermedades autoinmunes, trasplante, síndrome metabólico, sepsis, isquemia, etc.). Aquí podríamos agregar la falta de sueño, el exceso de luz artificial y el estrés.
Cualquier tipo de disfunción mitocondrial esta relacionada con la progresión de enfermedades crónicas:

Desde una perspectiva biopsicosocial, se ha observado como la carga alostática en la mitocondria generada por el estrés producido de las experiencias diarias de la vida y las emociones resultantes provocan estos cambios fisiopatológicos que desembocan nuevamente en disfunción mitocondrial:

Practicas de relajación como técnicas de respiración/meditación para aminorar los efectos del estrés podrían favorecer a nuestras mitocondrias.
10 estudios para valorar mas a nuestras mitocondrias
- La disfunción mitocondrial se relaciona con mayor infertilidad.
- La inflamación ocasionada por covid-19 tiene un impacto critico en la función mitocondrial.
- Las células cancerosas contienen mitocondrias dañadas y pueden ser mas resistentes a su propio estrés oxidativo (ocasionando resistencia terapéutica).
- La disfunción mitocondrial se relaciona con daño cardiaco secundario a hipertensión arterial.
- La disfunción mitocondrial asociada con resistencia insulínica a nivel hepático.
- La disfunción mitocondrial afecta vías de señalización desencadenantes de enfermedades autoinmunes.
- La disfunción mitocondrial podría ocasionar envejecimiento prematuro.
- La disfunción mitocondrial se relaciona con mayor obesidad.
- La disfunción mitocondrial mantiene un vinculo importante con el síndrome metabólico y la neurodegeneración.
- La disfunción mitocondrial contribuye al desarrollo de la nefropatía diabética.
Ejercicio: terapia mitocondrial
Una vez mas el ejercicio se propone como una de las mejores medicinas, ahora desde la perspectiva del cuidado de las mitocondrias. En general, el ejercicio promueve la biogénesis mitocondrial reduciendo a la vez la disfunción (artículo, articulo).
En este estudio, la combinación de ejercicio de alta intensidad a intervalos con sesiones de fuerza/resistencia por 12 semanas mejoro la capacidad oxidativa de la mitocondrias. Es decir, el ejercicio puede potencializar la respiración celular.

En este otro estudio se concluye que el ejercicio puede inducir la autofagia/mitofagia, mantener el control y la calidad de las mitocondrias y suprimir la ubiquitina (proteína relacionada con el envejecimiento muscular), proporcionando efectos positivos frente a la sarcopenia (perdida de masa muscular asociada a la edad). Ejercicio = mitigación del envejecimiento prematuro.

Y por supuesto no olvidar el papel del ejercicio en el manejo/alivio del estrés y condiciones psicopatológicas como la depresión y la ansiedad (estudio). Mejorar tu salud mental mejorara sin duda la calidad de tus mitocondrias.
Nutre a tus mitocondrias
Las mitocondrias precisan de ciertos nutrientes para funcionar, tales como las vitaminas del complejo B, magnesio, coenzima Q-10 y carnitina (ojo, no para acelerar la «quema de grasas»). Una dieta balanceada puede suministrar el aporte de estos componentes. El problema radica en que la dieta occidental actual es deficiente y de mala calidad, por lo que algunos optan por suplementar.
Ciertos alimentos específicos podrían mejorar la funcionalidad mitocondrial por su contenido en los nutrientes mencionados y otros compuestos bioactivos que ya han comprobado sus beneficios en gran cantidad de situaciones. Alimentos como arándano, manzana, uva, cebolla, cacao, soya, canela, café, brócoli, coliflor, amaranto, champiñón y quesos curados (estudio, estudio).

Practicas como el ayuno intermitente, restricción calórica e inclusive la exposición al frio podrían tener efectos benéficos en el mantenimiento mitocondrial.
En este estudio se evaluaron diferentes intervenciones nutricionales en la fisiología de nuestras mitocondrias.

CONCLUSIONES
La calidad de nuestras mitocondrias determinara la calidad de nuestra salud.
Gracias mitocondrias, gracias a cada una de las millones distribuidas por todo mi organismo. Gracias a todas las que nacen día con día y a todas las que se han sacrificado en el camino. Gracias por seguir trabajando para darme energía en los días de luz y oscuridad por igual. En los días que corría y jugaba exaltado en libertad como en aquellos postrados en cama sucumbido por la enfermedad. Gracias por resistir las consecuencias de mis malas decisiones. Gracias por decidir unirte a aquella célula hace millones de años, por esa decisión es que escribo en estos momentos.


En si aprendí que las mitocondrias son esenciales para que podamos vivir ya que ellas trabajan para darnos la energía que necesitamos.
Demasiado interesante lo que la mitocondria puede hacer por nuestras células y por nosotros mismos, me interesó lo de la parte donde mencionaba los 10 estudios para valorar nuestras mitocondrias puesto que son detalles que probablemente ni imaginaba que la mitocondria tenia gran impacto en ellos.
Me pareció muy interesante aprendí que estas son las que nos dan la energía para poder hacer nuestras actividades día con día y que gracias a que los organismos unicelulares pudieron absorber las mitocondrias del ambiente existimos y que el ejercicio es bueno para el mitocondrias.
Es súper asombroso lo que pueden lograr en nuestro cuerpo, queda super claro que debemos nutrirnos de la mejor manera posible y ejercitarnos para que ellas logren su función