Dieta cetogénica: ¿la nueva panacea?

Dieta cetogénica: ¿la nueva panacea?

Dieta cetogénica: ¿la nueva panacea?

Aunque este pareciera un tema relativamente nuevo la realidad es que no lo es en lo absoluto. Nuestros ancestros evolucionaron en gran parte adaptándose a largos periodos de cetosis alimentaria, algo que algunos investigadores y divulgadores describen como fundamental para que el desarrollo humano se lograra como tal. Pero mas allá de la coherencia evolutiva, ¿La dieta cetogénica es la nueva panacea de nuestros tiempos? Realicemos un análisis práctico.

Bases de la cetosis

Nuestras mitocondrias presentes en las células del hígado son capaces de producir los llamados cuerpos cetónicos a partir de los ácidos grasos. Podemos clasificarlos en tres diferentes:

  • Ácido acetoacético o acetoacetato
  • Ácido betahidroxibutírico  o β-hidroxibutirato
  • Acetona

Podríamos decir que en condiciones basales/normales producimos cuerpos cetónicos, pero en algunas situaciones especiales (dieta cetogénica y ayuno) el nivel de los mismos se incrementa. Esto sigue asustando a muchos profesionales de la salud, principalmente porque siguen confundiendo los términos cetosis y cetoacidosis.

La cetosis es un estado metabólico en el cual podemos funcionar correctamente, estamos adaptados a el. En individuos «normales» o sanos en cetosis la producción de cuerpos cetónicos puede ser de entre 120-180 gr/día y la concentración de cetonas de 4-10 nmoles/dL en sangre.

La cetoacidosis es un estado patológico en el que el exceso de cuerpos cetónicos crea una acidez metabólica severa sumamente perjudicial por la ausencia de insulina total, siendo entonces los diabéticos tipo l aquellos en verdadero riesgo de sufrirla. En este caso para muchos, la dieta cetogénica sigue siendo de dudosa aplicación aunque ya existe cierta evidencia de lo contrario. En cetoacidosis tenemos una producción de >400gr diarios de cuerpos cetónicos, a una concentración > 20 nmoles/dL en sangre.

Los cuerpos cetónicos sirven de combustible para el musculo, corazón y cerebro. SI, el argumento de que los carbohidratos son indispensables porque la glucosa es la única fuente de energía para el cerebro es un MITO. De hecho, es el cerebro el órgano principal que algunos científicos ejemplifican como aquel que alcanzo mayor madurez a través de la cetosis (entre otros factores). Además, estas sustancias intervienen como señalizadoras en otros mecanismos fisiológicos y el propio estado de cetosis promueve cambios en la flexibilidad metabólica, el más popular es la perdida de grasa.

Cetogénesis: producción de cuerpos cetónicos a nivel hepático a partir del Acetil CoA resultante de la B-oxidación. Posterior transporte a diferentes órganos del cuerpo.
Fuente: https://www.jacc.org/doi/10.1016/j.jacc.2020.12.065

¿Cómo alcanzar la cetosis?

De manera resumida: consumiendo mucha grasa (70-80%), moderada proteína (20-25%) y limitado carbohidrato (5-10%). De esta manera «forzamos» al organismo a utilizar la grasa como fuente principal de energía y propiciamos que la misma grasa guardada en el tejido adiposo también se oxide. En la mayoría de individuos el estado cetogénico se alcanza con un déficit de carbohidratos de <100gr./día. Algunos otros autores recomiendan ajustar a <50gr./día para optimizar.

Se puede medir la concentración de cuerpos cetónicos (en orina y en sangre) pero en términos generales me parece innecesario. No existe evidencia clara de que por ejemplo, a mayor cantidad de cuerpos cetónicos en la sangre estemos oxidando mayor cantidad de grasa.

Pero si consumimos tan alta cantidad de grasa y tan poco carbohidrato ¿Qué pasara con mi colesterol y triglicéridos? ¿Moriré de ansiedad y hambre? ¿Me sentiré sin energía? Si te siguen preocupando estas y otras cuestiones, analicemos la evidencia científica reciente:

10 estudios científicos sobre los efectos terapéuticos de la dieta cetogénica

Y si hablamos de terapéutica, el tema de dieta cetogénica y cáncer necesita un apartado especial.

Dieta cetogénica y cáncer

En el cáncer las mitocondrias sufren de diversos daños que condicionan alteraciones en el metabolismo energético. Ya que las mitocondrias intervienen en los procesos de apoptosis (muerte celular programada), las células cancerosas son capaces de evitar dichos mecanismos y se multiplican sin control, dando paso a la formación de masas tumorales con potencial metastásico (formación de nuevos tumores).

a) tejidos normales: glucosa transformada a piruvato y energía a través de la fosforilación oxidativa (mitocondria).
b) tejido tumoral: Mismo mecanismo pero independiente de la presencia de oxigeno (efecto Warburg).
c) Algunas células cancerosas reprograman los fibroblastos (tejido conectivo) para someterse a glucólisis aeróbica y secretar nutrientes ricos en energía que se alimentan del metabolismo oxidativo mitocondrial en las células cancerosas.
CONCLUSIÓN: la célula cancerosa hace de todo por sobrevivir.
Fuente: DOI:10.18632/oncotarget.7229

El alimento favorito de las células cancerígenas es la glucosa y algunos aminoácidos (efecto Warburg), por lo que ante esa premisa pudiera resultar algo obvio que uno de los objetivos principales para combatir la enfermedad será crear un entorno metabólico desfavorable para las células cancerosas, es decir, cortarles el suministro de su energía. Y para lograr esto una dieta cetogénica (y también el ayuno) parece ser una opción más que viable:

Evidencia preclínica de aplicación de dieta ecogénica en la progresión de tumores. Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5842847/figure/f1/

Por supuesto que encontraremos datos más solidos en algunos tipos particulares de cáncer, pero la evidencia que se empieza a sumar en los últimos años es realmente prometedora:

Sinapsis en el eje microbioma intestino-cerebro: posible mecanismo terapéutico de la cetosis frente al glioblastoma.
Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC8378133/

Y por si fuera poco, las células tumorales compiten ferozmente contra las células inmunológicas por el suministro de energía comprometiendo la funcionalidad de nuestras defensas. Este podría ser uno de los principales motivos de la inmunosupresión en los pacientes con cáncer (mayor riesgo de infecciones, mayor riesgo de todo). En este estudio la dieta cetogénica demostró mejorar varios parámetros del sistema inmunológico optimizando la respuesta, la capacidad, y la formación de distintas células inmunes.

Competición por el suministro de energía dentro del microambiente tumoral entre células cancerosas, células inmunes y células estromales.
Fuente: https://www.mdpi.com/2072-6694/13/18/4609

Y por supuesto, la estabilidad de nuestros ciclos circadianos juega un papel fundamental en la prevención y en el desarrollo del cáncer por lo que es natural pensar que cualquier estrategia de intervención que este direccionada a la regulación de nuestros genes reloj será beneficiosa en estos casos.

Mecanismos en la patogénesis del cáncer relacionados con la disrupción de los ciclos circadianos.
Fuente: https://www.nature.com/articles/s12276-021-00681-0

Dieta cetogénica y ciclos circadianos

Gran parte de mi estudio y divulgación se han centrado en el tema de la regulación de los ciclos circadianos. Realmente creo que la clave de la salud se encuentra en mantener nuestro circadianismo estable y funcionando de la manera correcta. En este estudio se analiza lo siguiente:

  • La relación de la dieta cetogénica en la regulación de los distintos genes reloj distribuidos por el organismo (hígado, intestino, corazón, intestino).
  • El efecto antiinflamatorio de los cuerpos cetónicos.
  • La flexibilidad metabólica/energética en la mitocondria otorgada por la cetosis.
Dieta cetogénica, ritmos circadianos y envejecimiento.
Fuente: https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-030-83017-5_16

Todo lo mencionado anteriormente resultaría en efectos neuroprotectores (mejorando el metabolismo cerebral) y en mayor longevidad.

Y aunque existen algunos datos de que la dieta cetogénica pudiera alterar negativamente los genes reloj del hígado (detalle), esto podría deberse a que dichos relojes periféricos son mas sensibles a la ingesta de comida y muestran un cierto «desacople» del reloj central del cerebro naturalmente/temporalmente. Pero aun así y siendo algo atrevido, diría que esto no debe ser una preocupación real después de revisar la evidencia positiva en los casos de hígado graso, obesidad y sx. metabólico (todo relacionado lógicamente al metabolismo hepático). De igual manera seremos cautelosos en el análisis de futura información en el tema.

Contraindicaciones

  • Niños/adolescentes en etapas de crecimiento (pudieran existir excepciones).
  • Mujeres embarazadas o en lactancia.
  • Diabetes mellitus l: como mencione anteriormente pudiera llegar a aplicarse, pero bajo supervisión médica-nutricional.
  • Deportistas de alto rendimiento: aunque ya existen estudios (1,2,3) que concluyen en que la dieta cetogénica no afecta el rendimiento deportivo, igual sugeriría ser precavido en estos casos (especialmente en disciplinas de fuerza).
  • Hiperlipidemias: si tienes problemas con el colesterol o triglicéridos en sangre también deberías tener precaución aunque nuevamente, en este tema también tenemos estudios donde dichos parámetros no se han alterado tras aplicar cetosis.

CONCLUSIONES

La dieta cetogénica no es ninguna panacea. Es una opción/herramienta terapéutica con mas beneficios de los que imaginábamos. Podemos implementarla de manera gradual, empezando por algunas semanas periodizando la carga de carbohidratos y evaluando la adaptación y las sensaciones para posteriormente optar por una cetosis más extendida. Acércate a un profesional de la nutrición (actualizado).

Personalmente, me gusta hacer periodos de cetosis en otoño-invierno (posiblemente las mejores estaciones del año para implementarlo) por la relación con la flexibilidad metabólica y la coherencia evolutiva, temas que sigo explayando en redes sociales y que profundizaré también en próximos artículos.

Leave a Reply